Desinencia

Diario abierto de una lectora obsesiva.

Lo esencial es invisible a los Ojos – Antoine de Saint-Exupéry

Título: El Principito
Autor: Antoine de Saint-Exupéry
Año de publicación: 1946
Año de edición: 1951
Número de páginas: 93 páginas.
Recomendación: Lectura Intravenosa.

Para leer El Principito hay que mirar dentro y saludar al niño que siempre nos guiña. Es una historia que nos enseña a amar desde lo complejo y sencillo, sin definiciones ni absolutismos. Es sin duda un libro para disfrutar, para aprender a no entregar nuestro corazón a quienes solo ven sombreros en lugar de elefantes.

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Hay lecturas abismos, confusas, atemorizantes, enrevesadas, otras sublimes por su sencillez, cálidas como el rostro sonriente de quien amamos; el segundo caso describe mi experiencia ante la segunda lectura de El Principito, fueron casi cuatro años para volverme a encontrar en la necesidad de leer este hermosísimo libro, por mí  y sobre mí pasaron varias rosas/zorros y serpientes amarillas, pero jamás olvidé la frase “Lo esencial es invisible a los ojos” tal vez por que nadie me permitió olvidar esa frase, si embargo algo tan breve y tan “simple” guarda un gran misterio que es imposible desobedecer ¿Qué es lo esencial? Siento que pego mi nariz sobre ello y todavía no sabría decir qué es. Como mujer adulta me gustaría saber cómo funciona lo esencial, armarlo y desarmarlo, sí, suelo pecar de gente seria quien en vez de maravillarse tras un misterio se enardece al no saber cómo descubrirlo.

Repito “Lo esencial es invisible a los ojos” ¿Por qué? Tengo varias hipótesis de gente grande para responder a esta afirmación:

1- Los ojos solo dan fe de aquello que ven.
2- Son los únicos sentidos capaces de borrar la realidad en un parpadear.
3- Fáciles de engañar con máscaras, espejismos y FX.

Los ojos se encargan de reproducir tal cual ven la realidad; de darle sentido lógico, racional o emocional se encargan otros, como… ¿El corazón? Existen quienes creen firmemente en la voz del corazón ¿Pero de dónde viene finalmente esa voz? ¿A quién le pertenece? ¿A qué responde sus súplicas u órdenes? Nos hemos enfrascados en definiciones complicadas antes que en sentir, cada certeza en El Principito genera más dudas a la gente que ha crecido y se ha olvidado que un día fue pequeño, sabemos tan poco de los sentimientos y sobre el amor, que existe una gran brecha entre nosotros. Sin duda, bienaventurados los que aman, porque ellos conocerán el reino de la esperanza.

El éxito de El Principito está basado en varios elementos, pero por ahora seleccionaré dos: 1) La universalidad de los personajes: <todos> hemos sido <todos> los personajes de El Principito -lo leí de alguien, que lo discutió con otro alguien- y ahora lo hago mío, y es así, este libro no habla de otra cosa que de ser humano, y que como personas* contamos con una cantidad de máscaras tan cansona como prender y apagar un farol cada minuto durante el resto de  nuestras vidas.

2) El amor como tema universal, todos en algún espacio de nuestras vidas hemos sentido amor, El Principito no sabe que el tiempo que le ha invertido a su Rosa es lo que le hace añorar su casa, lo aprende pasado el tiempo, cuando se ha marchado. ¿Por qué necesitamos irnos para saber? Porque solo la nostalgia de un momento feliz nos hará comprender lo esencial de ese recuerdo.  En el amor como en el mundo, hay briznas buenas y briznas malas, a veces tan juntas, tan juntas, que al intentar arrancar las malas, terminamos por cortar las briznas de Rosas. Esta analogía la menciona el autor, para de cierta manera decirnos que solo la espera y la paciencia logrará hacernos ver si en nuestro Asteroide nace un Boababs o una Rosa Caprichosa y que al mismo tiempo nosotros mismos podemos ser ambas cosas, hay rosas que hacen explotar nuestro mundo.

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Lo que motiva el viaje de El Principito a los otros planetas es haberle hecho caso a su rosa y haberse decepcionado de ella. Al igual que Javier Marías Saint- Exupéry sabe que uno nunca debe escuchar nunca nada, escuchar nos hace desgraciados, nos saca de la ficción en la que vivimos y nos exilia del B 612 del que no queremos irnos y  del que cuidamos con tanto esmero, pero a diferencia de los ojos que tienen párpados (Sigo robando a Marías) los oídos no cuentan con membranas que puedan cerrarse y abrir para escuchar o no, lo que se escucha o se conoce nos condena, porque no puede cambiarse nunca, es irreversible para desgracia de El Principito.

La casa de El Principito dejó de existir desde entonces, se dio cuenta que lo extraordinario que él creía tener eran cosas tan comunes e insignificante como un grano de arena. El amor es duro, Saint-Exupéry no trata de esconderlo ni suavizarlo, el amor en esta novela es real y sentido, todos nos hemos despedido, todos a esta altura nos hemos llenado de vacíos y de estrellas-nubes-olores-sabores que dejan de ser estrellas-nubes-olores-sabores para ser ella o él, como coinciden muchos, la esencia de los elementos que nos rodean no están en sí mismos sino en la energía que los impulsa, que los hace distintos y únicos.  Las despedidas son inevitables, dolorosas, sí, pero en cualquier momento la vida les hará un lugar para que nos habiten.

¿Qué es lo esencial entonces? Sin duda lo esencial son los lazos invisibles que nos unen a los otros, no son racionales, son hilos que nos comunican, son un acto de fe o un acto de magia. Increíbles reflexiones nos ofrece el Zorro, al explicarnos qué es en la domesticación, donde la belleza del mundo que nos rodea está ligado a aquello que nos pertenece, a aquello donde podemos amar o  donde nos recuerdan que hemos amado.  Las cosas simples dejan de serlo para ser parte de universos más grandes.

El viaje de El Principito terminó en la Tierra, encontrándose con su autor, con aquel que ilustrará su historia regalandole un cordero para que sea su amigo. El pobre Principito está solo, ha caminado muy lejos de su rosa caprichosa y su asteroide con sus tres volcanes y no sabemos si los boababs han crecido o no, pero su viaje ha sido en descenso y ahora no puede volver a casa, su cuerpo es muy pesado, hasta que decide tomar una decisión importante, hablar con la serpiente amarilla que parece cualquier dedo, pero es más poderosa que un dedo de rey, devolviendo a cualquiera a la tierra de donde vino.

*Persona: En griego significa máscara o personaje. 

 

 

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Esta entrada fue publicada en diciembre 23, 2015 por en Reseñas y etiquetada con , , .
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